En Villapalooza, Little Village Toma el Centro del Escenario
Con tres escenarios, vendedores, y artistas del vecindario llenando La Villita Park, Villapalooza muestra como un festival puede crecer sin perder a la comunidad que la creó.
Con tres escenarios, vendedores, y artistas del vecindario llenando La Villita Park, Villapalooza muestra como un festival puede crecer sin perder a la comunidad que la creó.
El sábado, La Villita Park estaba prendida con los sintenizadores en Villapalooza con la música del DJ Stage desbordándose a lo largo del parque y la plaza de skate.



[IZQUIERDA] Mala Vida. [DERECHA] Fantasma Negra. | NaBeela Washington/15 West
A una corta distancia, Quinto Imperio le tocó una serenata a los oyentes desde el escenario La Luna. En ese mismo momento, Los De La Homan tocarón en el escenario El Sol mientras YOE tocaba su mix en el escenario de DJ. Después, Mala Vida atrajó más gente al sector campo, donde los oyentes se perdían en la música antes de que Ricky Gutierrez, más conocido como “Dee JayQuality, empezara su presentación.
Los tres escenarios compartieron el parque con un mercado de vendedores, skaters moviéndose en la plaza de concreto y vecinos circulando entre las presentaciones y las areas verdes.


El enfoque en el vecindario es intencional.
Villapalooza empezó siendo mucho más pequeño en 2011, cuando su primer festival se realizó en el estacionamiento de la tienda de licor de Moreno, según Alexis Ramirez, más conocido como “Demo,” un músico de Little Village quien ahora ayuda a organizar el evento. Luego se movió al área de una escuela del vecindario antes de expandirse a La Villita Park. Ramirez describió la edición de este año como el Villapalooza más grande hasta ahora.
Mucho antes de que ayudara a agendar las presentaciones y pensara sobre las operaciones del festival, él era uno de los artistas en el escenario. Ya que su presentación estaba cerca de la parte de Little Village donde creció, Ramirez dijo que sus presentaciones atraían amigos, vecinos y gente que ya lo conocia. Los organizadores también se dieron cuenta de que cuando sus presentaciones terminaban, muchas de las personas se iban, dijo Ramirez.
Ellos eventualmente le preguntaron si es que quería ser el anfitrión del festival y cantar entre otras presentaciones.
Años después, Ramirez dijo que ve su trabajo con Villapalooza como un servicio a su vecindario. Dijo que ya no quiere que le paguen por su rol en el festival.
Ramirez también ha visto al festival aprender sobre lo que resuena con la audiencia. Él recuerda ocasiones donde los organizadores trajeron a artistas de afuera de Chicago o artistas con muchos seguidores en otra parte, esperando atraer a la audiencia de Villapalooza. Sin embargo, algunas presentaciones no pudieron mantener una multitud, él dijo.
Esas experiencias empujaron a los organizadores a reconsiderar como se debía de ver su desarrollo.

Empezaron solicitando comentarios de los asistentes, preguntándoles sobre sus presentaciones favoritas y que querían ver en futuros festivales. Ramirez dijo que la mayoría de respuestas le mostraba a los organizadores algo engañosamente simple: la gente quería más presentaciones locales.
Para Ramirez, eso significa que agendar artistas era sobre las relaciones al igual que las credenciales. Dijo que la mayoría de veces él va al concierto de un artista o una fiesta de lanzamiento, escucha el trabajo y compra mercancía antes de proponer Villapalooza. El festival opera con las limitaciones de un evento local sin fines de lucro, él dijo, haciendo que la confianza sea especialmente importante al negociar con los artistas.
El camino de Gutierrez al festival empezó a solo unas cuadras de distancia.
Mientras creció cerca de la Avenida 24 y la Avenida Spalding, Gutierrez dijo que fue en la escuela primaria cuando encontró un teclado abandonado mientras caminaba a casa a través de un callejón. La mitad de las teclas no funcionaban, pero se la llevó a casa de todos modos.

Al no poder leer la música, él aprendió más que nada por oído. Él escuchó a sus parientes practicar música mexicana tradicional cerca de donde estaba e intentó reproducir lo que escuchaba en el teclado. Al mismo tiempo, la casa de música de Chicago empezó a captar su atención.
Una de las personas que Gutierrez volvería a ver tiempo después a través de Villapalooza había sido parte de su educación musical temprana. Juan Zarate, uno de los anfitriones del festival, trabajó en el quiosco de mixtapes donde Gutierrez compraba música de niño.
A los inicios de sus veinte años, Gutierrez estaba produciendo música con Ramirez y otros artistas de Little Village a través de un grupo llamado Flatline Vendetta. Ellos grababan en el vecindario, y Gutierrez dijo que empezó a darse cuenta de cuanto talento musical existía a su alrededor.
También se dió cuenta de que era que eran pocas las veces que Little Village era mencionada en conversaciones sobre raperos y productores emergentes de Chicago.
"Hay mucho talento en Little Village,” dijo Gutierrez. Él esperaba que eventualmente su nombre fuera mencionado junto con esos nombres.
Un remix que él hizo de para un comercial de McDonald’s Filet-O-Fish ayudó a impulsarlo a ser DJ. Luego, una canción relacionada con un video viral de Tyrese Gibson alcanzó a New York DJ Funkmaster Flex y la pusieron en Hot 97, dijo Gutierrez. Gutierrez dijo que siguió trabajando en otras canciones con artistas mexicanos incluyendo Santa Fe Klan y Thalía.

Recientemente, como parte del colectivo de Houston Bombón, Gutierrez contribuyó al remix creado para la FIFA’s World Cup Sonic ID project.
Él lo describió como estudiar las tradiciones musicales de Houston - su música de estilo chopped-and-screwed y trap con influencias country reflejadas en la guitarra de las canciones - mientras ayudaba a construir la versión de la cuidad del tema del tornamento.
Incluso mientras su música se expandia más allá de Chicago, Gutierrez nunca abandono el escenario en Little Village. Él dijo que aplicó a Villapalooza por varios años y que lo rechazaban repetidamente. Aún así, el festival seguía siendo la meta.
Gutierrez eventualmente tocó en el festival hace dos años, pero en el horario temprano con una audiencia pequeña. Este año, él quería una oportunidad en el horario de más tarde.
Antes del festival, Gutierrez dijo que estaba especialmente emocionado por encontrarse con gente que conoció al crecer y esperó que el mercado de vendedores le dieran a los negocios del vecindario la misma oportunidad para ser vistos.
De todos los lugares donde ha tocado desde esas sesiones tempranas en Little Village, el describió como Villapalooza fue diferente.
"Para mí, es como si estuviera volviendo a casa para esto," dijo Gutierrez.
Ramires ve ese deseo de regresar como parte de algo que Villapalooza esta pasando al futuro.

Las presentaciones del vecindario más jóvenes usualmente abren los conciertos, ganando acceso al mismo festival que una vez les dio un lugar para cantar. Para Ramirez, la distinción común entre un festival de la comunidad y un festival de música no entiende el punto.
"La identidad de la comunidad, el orgullo de la comunidad," dijo Ramirez cuando le preguntaron que perdería Little Village sin el festival. "Hicimos esto de niños, y ahora es una batuta generacional. Tú sigues."